Colecho: ¿es seguro?

En los últimos años ha habido un gran interés en los posibles peligros de compartir la cama con un bebé (también conocido como “colecho”). Las conclusiones de diferentes estudios en esta materia son contradictorias y nos dejan preguntándonos cuál es la práctica más segura.

Estudios de diferentes países han concluído que el colecho aumenta el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Sin embargo, en muchos de los casos en dichos estudios los padres habían consumido más de dos unidades de alcohol o habían tomado drogas (cánabis u otros opiáceos). También, algunas de esas muertes ocurrieron mientras los padres estaban durmiendo con sus bebés en un sofá. Además, en algunos de los estudios los bebés habían sido trasladados fuera de la cama de sus padres antes de morir y algunos de ellos murieron solos en una cama de adulto. En algunos casos, el colecho se había llevado a cabo cuando el bebé había sido llevado a la cama de sus padres porque estaba irritable, tal vez debido a una infección u otra enfermedad.

El último estudio en esta área muestra que el número de bebés que murieron en una cuna fue el mismo que el número de bebés que murieron al mismo tiempo que compartían la cama con sus padres (que habían seguido las recomendaciones actuales para un colecho seguro). Esto puede sugerir que, una vez que los factores de riesgo se eliminan, el riesgo de SMSL no es mayor si los padres practican el colecho, siempre y cuando los padres sigan las recomendaciones adecuadas (ver más abajo).

La importancia de las tomas nocturnas

Las tomas nocturnas son muy importantes por varias razones: los bebés tienden a crecer a un ritmo más rápido (que los niños y adultos) y por lo general tienen una necesidad física de alimentarse por la noche; la liberación de prolactina es más alta por la noche y, por tanto, cuanto más amamanta el bebé por la noche mejor será la producción de la leche; las tomas nocturnas contribuyen al efecto anticonceptivo de la lactancia materna porque la prolactina suprime la ovulación; tomas frecuentes (incluso durante la noche) ayudará a reducir el riesgo de congestión mamaria que, si no es tratada, podría dar lugar a conductos obstruídos y, eventualmente, mastitis.

Algunos bebés tienen que amamantar tan frecuentemente como cada dos horas durante la noche y muy a menudo todavía lo hacen a la edad de 3 o 4 meses. La frecuencia y duración de las tomas nocturnas puede ser una gran sorpresa para muchas madres que esperan que sus bebés empiecen a dormir toda la noche a esa edad. Algunas mujeres comienzan a introducir leche artificial creyendo que esto ayudará al bebé a dormir más durante la noche (aunque se ha demostrado que éste no es el caso).

Evita dormir con tu bebé en un sofá

Por otro lado, muchas madres que amamantan terminan durmiendo con sus hijos (por parte o la totalidad de la noche) como una manera de hacer frente a la demanda de su bebé.

En los países en desarrollo, donde la lactancia materna sigue siendo la norma, el colecho es una práctica común. Sin embargo, en Occidente, debido a los consejos de que compartir la cama es peligroso, muchas madres se levantan y se sientan en una silla o un sofá para amamantar o se sientan en la cama con el riesgo de quedarse dormidas, lo cual es más peligroso.

Se ha observado que las madres que amamantan y comparten la cama con sus bebés instintivamente adoptan una posición de protección frente a su bebé, con sus rodillas dobladas debajo de los pies del bebé y su brazo superior situado sobre (o debajo de) la cabeza del bebé. Esta posición facilita el acceso del niño al pecho de su madre y los bebés se orientan hacia el pecho de su madre la mayor parte de la noche. Estos bebés, casi doblan la cantidad tomas aunque la duración de cada una es más corta.

Las ventajas del colecho

El colecho les da a la madre y a su bebé la oportunidad de sentirse cerca uno del otro lo cual ayuda a establecer un vínculo entre ellos. Se dice que ayuda a crear una relación más fuerte entre la madre y el niño.

El contacto físico también ayuda a regular la temperatura del bebé, la respiración y otras funciones vitales. Estos bebés son más fáciles de despertar, tienen menos episodios de apnea y los padres pueden reconocer si el bebé está enfermo con más facilidad debido a su proximidad.

El colecho puede promover a largo plazo la salud emocional del bebé. Estudios han demostrado que los niños que duermen o han dormido con sus padres son más felices, menos ansiosos, tienen mayor autoestima, son menos propensos a tener miedo a dormir, tienen menos problemas de conducta, tienden a sentirse más cómodos con la intimidad y son generalmente más independientes como adultos. Sin embargo, los padres deben darse cuenta de que la forma en la que duerme el bebé (ya sea en cama de los padres, en una cuna en el dormitorio de sus padres o en su propio dormitorio) por sí sola no define la personalidad de su bebé.

Nunca se debe dejar a un bebé solo en una cama de adulto

Las madres que amamantan duermen más cuando comparten su cama con sus bebés porque, por lo general, el bebé se agarra al pecho sin molestar a la madre. También, las madres y los bebés que comparten la cama sincronizan sus patrones de sueño haciendo que la madre sienta que ha tenido un mejor descanso nocturno, a pesar de despertarse más a menudo.

Los bebés que duermen con su madre amamantan con más frecuencia y durante períodos más largos de tiempo que los que duermen solos, porque la leche está siempre disponible y pueden “servirse a sí mismos”. Esto también resulta en que los bebés despiertan con menos frecuencia y también es bueno para la mamá, ya que estimula la producción de su leche (más probabilidad de una lactancia materna exitosa).

Algunos estudios han demostrado que el colecho estimula el crecimiento del bebé, el desarrollo del cerebro y del corazón y mejora su sistema inmune.

Contraindicaciones del colecho

Hay ocasiones en que los padres no deben dormir con sus bebés puesto que aumentan el riesgo de SMSL:

El fumar aumenta el riesgo de muerte súbita. Por lo tanto, los padres que fuman deben evitar el colecho.

Compartir la cama también está contraindicada si tanto a ti como a tu pareja os resulta difícil responder a tu bebé, por ejemplo:

  • si has bebido alcohol;
  • si has tomado algún medicamento que puede hacer que duermas más profundamente;
  • si tienes una enfermedad o condición que afecta el que notes a tu bebé a tu lado;
  • si estás extremadamente cansada* y podrías tener dificultades para responder a tu bebé.

*El término “extremadamente cansada” se refiere a si la madre ha dormido menos de 4 horas (esto no tiene que ser de un tirón) en 24 horas.

No se recomienda dormir en los primeros meses con un bebé que nació prematuro o con bajo peso al nacer.

No es recomendable dormir con un bebé que tiene fiebre.

Nunca se debe dormir con un bebé en un sofá o sillón ya que el bebé puede quedar atrapado por los lados o en los cojines.

Otras recomendaciones

Si compartes la cama con tu bebé, éste no debe ser colocado en una cama blanda, como un colchón de agua, un puf o un colchón hundido (como por ejemplo, de espuma).

Tu bebé no debe estar demasiado abrigado.

No se deben utilizar edredones y almohadas (solo se debe utilizar una para los padres). En lugar de edredones se deben usar mantas y asegúrate de que tu bebé no tiene demasiada calor.

Si un niño mayor también duerme en tu cama, tú o su pareja debéis dormir entre el niño y el bebé. Los niños duermen profundamente y pueden rodar sobre el bebé.

Evita colocar gu cama contra una pared porque el bebé puede atascarse entre la cama y la pared y esto puede provocar asfixia. Por esta misma razón evita la colocación de una barandilla o un mueble al lado de la cama. Si estás preocupada porque tu bebé puede caerse de la cama, puedes colocar el colchón en el suelo.

Siempre debes informar a tu pareja que tu bebé está en la cama contigo.

Un bebé nunca debe ser dejado solo en la cama de un adulto, ya que puede potencialmente deslizarse y colocarse en posiciones peligrosas (por ejemplo entre los barrotes de la cabecera de la cama).

La posición recomendada para dormir es mirando a tu bebé con tus rodillas dobladas y un brazo extendido, lo que evita que el bebé se meta entre las mantas o las almohadas y hace que te sea difícil rodar hacia tu bebé (las mujeres que alimentan con biberón, por lo general no suelen adoptar esta posición).

El colecho no es para todos

A algunos padres les resulta difícil e incómodo de tener un bebé o un niño en la cama con ellos, sobre todo cuando son más grandes o si son alimentados con biberón. También puede afectar a la intimidad de los padres y la vida amorosa. Si el colecho empieza a ocurrir después de algunos episodios en los que el bebé se despierta por la noche, algunos creen que pueden interferir con la capacidad del bebé para aprender a consolarse a sí mismo.

Si el colecho no es para ti hay otras maneras de dormir cerca de tu bebé sin necesidad de que él esté en tu cama. Una alternativa es eliminar uno de los laterales de la cuna y colocar la cuna a nivel de tu colchón (hay cunas especiales para esto). De esta manera, tu bebé tendrá su espacio propio pero aún así estará cerca de ti. Simplemente toma las precauciones necesarias para asegurar la cuna a la cama para que tu bebé no pueda caerse por el hueco entre la cuna y el colchón.

También es importante saber que si los bebés comparten la habitación con sus padres (“cohabitación nocturna”) reduce el riesgo de SMSL. Por lo que tener a tu bebé a tu lado en un serón (o moisés) o cuna es más seguro que tener al bebé en su propia habitación.

Para más información puedes visitar:

Compartiendo la cama con tu bebé. UNICEF. Junio 2006

Colecho, lactancia y síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Alba Lactancia Materna. 2009

Colecho o cama familiar. Crianza Natural.

¿Es malo compartir la cama con el bebé? Asociación Española de Pediatría.

© Guía de Lactancia Materna. 2011 (Última revisión, junio 2013)