El bebé perezoso

El bebé perezoso no se debe confundir con el bebé dormilón puesto que los bebés perezosos no suelen dormir mucho.

Un bebé perezoso es aquel que no se agarra bien al pecho, por lo que el pezón de la madre se queda hacia la parte de delante de la boca en lugar de estar hacia atrás (en la zona del paladar blando) como debería ser.

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Como consecuencia de esto la madre puede acabar con los pezones doloridos e, incluso, agrietados (debido al mal agarre) y su producción de leche termina disminuyendo (aunque al principio es demasiado abundante).

En el caso del bebé éste acaba o engordando poco o no engordando e, incluso, puede terminar perdiendo peso. Esto ocurre porque, debido a que el agarre al pecho es incorrecto, el bebé toma solo la leche del inicio de la toma y cuando llega a la leche más rica en calorías ya está cansado de amamantar (el bebé tira y tira pero no obtiene la leche bien debido al mal agarre) y se queda dormido. Al poco tiempo se despierta otra vez, la madre le ofrece el otro pecho, recibe mucha leche del principio de la toma (ya que la madre tiene otra bajada de leche) y se vuelve a cansar cuando llega a la leche más calórica. Y así ocurre en cada toma. Al no recibir la leche más rica en calorías el bebé no duerme lo suficiente y se despierta con hambre pronto. Además de afectarle el sueño, también le afectará a la ganancia de peso debido a que el bebé no recibe las calorías necesarias para engordar.

Esto afectará también a la producción de leche de la madre. Al principio la madre tendrá una leche sobreabundante (debido a las continuas bajadas de leche) pero a la larga su producción acaba disminuyendo porque al no “vaciar” el pecho de forma adecuada, la proteína FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia) actuará en esos pechos reduciendo la producción de leche.

Aunque estos bebés muchas veces duermen poco, es importante tener en cuenta que algunos duermen demasiado debido a que no reciben leche suficiente. Para más información sobre el bebé dormilón pincha aquí.

Causas de un mal agarre:

  • No todos los bebés pueden agarrarse al pecho sin ayuda, algunos necesitan un poco de ayuda por parte de la madre aunque no haya ningún problema por parte del bebé. Para ello la madre puede necesitar ser guiada por una matrona, enfermera o asesora de lactancia.
  • El bebé usa chupete o hace alguna toma usando biberones.
  • El bebé tiene un frenillo sublingual corto (anquiloglosia).
  • La madre tiene un pezón muy grande o un pecho grande y el bebé necesita ayuda.

Consecuencias de un mal agarre:

  • Grietas en los pezones. Cuando el agarre es inadecuado el bebé succionará el pezón (en lugar succionar también la areola) y esa presión puede llegar a causar grietas en los pezones. Si esto no se trata puede llevar a que la madre tenga candidiasis de pezones.
  • El bebé no puede extraer la leche de forma efectiva:
  1. Reducción de la producción de leche.
  2. Riesgo de aparición de obstrucción mamariamastitis o absceso.
  3. El bebé nunca parece estar saciado.
  4. Si el bebé es recién nacido puede tener hipoglucemia (azúcar en la sangre bajo) y/o ictericia.
  5. Letargo en el bebé, porque no está bien alimentado.
  6. Pérdida de peso el bebé, lo que lleva a que la madre piense que no tiene leche suficiente.

Puntos a tener en cuenta:

  • Durante los primeros días puede ser te sientas incómoda al principio de la toma (esto es normal). Sin embargo, si hay dolor en el pezón durante la toma es muy probable que sea debido a un mal agarre y/o una mala posición y que esto se puedan mejorar. Puede que necesites ayuda de una asesora o consultor/a de lactancia.
  • Es importante continuar con la lactancia a menos que la encuentres demasiado dolorosa.
  • Limitar la duración de la lactancia no alivia el dolor en el pezón.
  • No hay evidencia de que la aplicación tópica de lanolina o la leche materna alivia el dolor de pecho/pezón y se necesitan más estudios. Sin embargo la aplicación de leche materna en el pezón puede ayudar a protegerlo de infecciones.
  • La posición incorrecta y el mal agarre no son mejorados con el uso de chupetes o pezoneras.

Cómo amamantar a un bebé perezoso

  • Lo primero es corregir el mal agarre. Para ello puede ser necesario tener mucha paciencia puesto que hay que “enseñarle” al bebé a cómo agarrar el pecho de forma correcta. Para leer información más detallada de cómo alentar al bebé a agarrar el pezón correctamente puedes leer “Posturas y posiciones para amamantar”. Puede ser necesario que necesites ayuda de un experto en lactancia.
  • El mal agarre puede ser debido a un frenillo sublingual corto o anquiloglosia. En este caso deberías consultar un pediatra o un experto en lactancia ya que puede ser necesario tratarlo.
  • Mientras tanto es importante que el bebé reciba leche suficiente y que esta leche sea también rica en calorías. Si tu bebé orina 5-6 veces diarias pero hace menos de 3 cacas diarias puedes intentar aumentar tu producción de leche mediante el cambio de pecho durante una toma. Si ves que tu bebé se queda adormecido al poco tiempo de ponerlo al pecho cámbialo al otro lado. En cuanto se esté quedando dormido de ese lado (parece que chupa el pezón como un chupete) cámbialo de nuevo. Se recomienda hacer esto durante unos 20-30 minutos por toma, cada 2 horas durante el día y cada 4 horas por la noche (a no ser que el bebé se despierte más amenudo). Si después de un 2 o 3 días notas que tu bebé orina más, hace más deposiciones y duerme mejor puedes volver a amamantar de un pecho de cada toma. Si después de 3 días el bebé no hace más deposiciones es recomendable consultar a su pediatra.
  • Si el bebé parece deshidratado, es decir, orina menos de 5 veces al día, la orina huele mal y es anaranjada y además no hace deposiciones, es conveniente llevarlo al pediatra. También será necesario darle suplementos de leche materna (si tienes suficiente leche) o leche artificial. Estos se pueden dar con un vaso, cuchara u otra alternativa al biberón puesto que el biberón puede ser la causa del mal agarre (puedes leer “Formas de suplementar la leche materna extraída” para más información). Lo importante es que el bebé reciba la leche necesaria para crecer y desarrollar. Si tienes que darle leche artificial mientras intentas aumentar tu producción de leche, no es ideal pero no te preocupes porque no tiene que ser la ruta que tomes de forma definitiva.
  • Una vez el agarre mejora, un relactador puede ser de ayuda para “animar” al bebé a amamantar. El relactador le ofrecerá al bebé leche de forma instantánea lo cual estimula la succión (cuanto más leche recibe el bebé más succiona) y, por tanto, más estimula la producción de leche de la madre, a la vez que le ayuda al bebé a obtener la leche que necesita. No todos los bebés amamantan bien con un relactador y no a todas las madres les gusta usarlo. Cada persona es distinta por lo que si tu bebé no responde bien o a ti no te convence, no te preocupes.
  • Por último, si tu producción de leche ha disminuído es necesario aumentarla hasta que el bebé pueda amamantar de forma eficaz. Una de las formas de aumentar la producción de leche es el cambio de pecho varias veces durante una toma. También puedes intentar extraerte tu leche durante la toma, después de una toma o entre tomas. Si le ofreces el pecho a tu bebé muy amenudo tu cuerpo empezará a producir más leche.

En resumen, el bebé perezoso es aquel que no se agarra al pecho de forma adecuada y, por tanto, no succiona de forma correcta y no obtiene la leche necesaria. Esto conlleva a un poco aumento de peso y a una baja producción de leche materna. La solución es corregir el agarre y estimular la producción de leche mediante las tomas frecuentes (una vez el agarre es el adecuado) y/o la extracción de leche.

© Guía de Lactancia Materna. 2013