¿Por qué es necesaria la promoción de la lactancia materna?

Estamos a punto de llegar al final de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM) y, durante esta semana, me he estado preguntando – ¿Por qué realmente tenemos que promocionarla?

Hace más de 80 años la lactancia materna era lo normal. La gran mayoría de las mujeres lo hacían sin cuestionarlo, aunque es cierto que siempre ha habido mujeres que no han amamantado. Antes de la popularidad de las leches artificiales (o leche de fórmula) existían las madres nodrizas. Estas ofrecían su propia leche a los bebés de otras, normalmente mujeres ricas (de la monarquía o aristócratas) que no querían amamantar; aunque a veces era a mujeres pobres (en cuyo caso era un familiar o vecina la que amamantaba a su bebé). Por supuesto, estos bebés todavía recibían leche materna. Sin embargo, en los años 50, el aumento de popularidad de las leches artificiales vió el decline de estas mujeres.

Las leches artificiales han existido como tal desde finales del siglo XIX, aunque en los años 20-30 se empezó a utilizar más con la creación de la leche evaporada. Ésta consiste en leche de vaca a la que le han extraído sobre el 60% de su agua. Al extraerle el agua, los nutritentes y la energía en dicha leche se concentran más por lo que, la misma cantidad (en peso) de leche evaporada contiene mas energía y nutrients que la normal. Sin embargo, ésta continuaba siendo leche de vaca y no tenía nada que ver con la leche materna (a pesar de que estudios de la época “demostraban” que estos bebés desarrollaban tan bien como los amamantados).  Es por eso que se continúa analizando la leche materna y se crea la leche artificial (que intenta replicar la leche materna), la cual comienza a reemplazar la leche materna más seriamente en los años 50.

Con el incremento en popularidad de las leches artificiales, también se incrementa el lucro de las empresas que la fabrican, las cuales comienzan a promocionarla. Y llegó un momento en que esta promoción se comenzó a extender a profesionales de la salud (los cuales recibían bolígrafos, posters, material educativo con el logo de las empresas fabricantes de estas leches) y afirmaban (y todavía lo hacen) que estas leches son iguales a la leche materna. Es por eso que en los años 70 se empieza a promocionar la leche materna y en 1981 la Asamblea Mundial de la Salud aprueba el “Código Internacional para Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna”, el cual tiene como objetivo el fomentar y proteger la lactancia materna mediante el aporte de información acerca de la alimentación adecuada de los lactantes y la regulación de la comercialización de los sucedáneos de la leche materna, los biberones y las tetinas.

Hoy en día la lactancia materna se promociona de muchas formas (incluída la SMLM) y depende de todos nosotros el llevarlo a cabo (profesionales sanitarios, madres, padres) para poder competir con la promoción de las leches artificiales y así concienciar a las nuevas madres de que su leche es la mejor para su bebé. También, constatemente, se llevan a cabo estudios para demostrar que la leche materna es la mejor para el bebé.

Esto, por supuesto, es bueno porque es necesario que todas las madres (y los padres) sean conscientes que la leche materna es lo mejor que su bebé puede tomar. Sin embargo, no dejo de pensar que es una pena que se emplee tanto dinero en estudios para demostrar que algo que fabrica el cuerpo de la madre es lo mejor para su bebé. O que el dinero se emplee para promocionar la leche materna en general. Para mi cae de cajón que si la madre la produce, entonces es lo que su bebé debería tomar y por tanto ese dinero podría emplearse en el apoyo a esas mujeres para que su experiencia con la lactancia sea exitosa. Por supuesto, acepto que haya mujeres que prefieran no amamantar (una vez sean informadas de las ventajas de la leche materna sobre la artificial) pero me gustaría ver un dominio de la leche materna sobre la artificial como se hacía antes sin necesidad de tener que “demostrar” que la leche materna es lo mejor.

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