Reflujo en el bebé amamantado

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

Anatomía del estómago

Se dice que un bebé tiene reflujo cuando los contenidos del estómago son regurgitados desde el estómago al esófago. Normalmente, un músculo (cardias) cierra el estómago hermeticamente, a menos que se ingiera comida o bebida, o se expulse gases (eructo). El fin de este músculo es el de detener el flujo de ácido y los contenidos del estómago hacia el esófago. El problema en las personas con reflujo es que este músculo del esfínter no funciona de forma normal. Puede que sea débil o se relaje de manera inapropiada, a veces debido a intolerancias alimentarias. Esto puede causar acidez estomacal, un síntoma causado porque el ácido del estómago irrita el esófago. Si no se trata, este ácido puede causar mucho dolor e incomodidad, en algunos casos poco aumento de peso y, a largo plazo otras complicaciones son posibles. Los bebés con reflujo a menudo lloran sin cesar, son difíciles de calmar y pueden vomitar con frecuencia (aunque no todos vomitan). A menudo gritan de repente, incluso cuando duermen. La tensión emocional que el reflujo causa a la familia puede ser insoportable. Es frustrante para un padre o una madre no ser capaz de ayudar a su bebé que está angustiado. Si tienes un bebé con reflujo, puede ser muy difícil encontrar información porque la mayoría de la información disponible se refiere al reflujo en el adulto y puede ser muy difícil conseguir que los miembros de la profesión médica acepten que hay un problema.

Causas del reflujo

Frenillo sublingual corto y paladar alto - Se cree que la anquiloglosia o un paladar alto pueden causar reflujo porque en ambos casos la lengua no es capaz de sellar el pecho durante una toma por lo que el bebé obtiene mucho aire (causándole gases) y no amamanta de forma suficientemente effectiva para obtener la leche del final de la toma (por lo que no se sacia lo suficiente y amamanta demasiadas veces debido a que tiene hambre pronto).

La flora intestinal - Candida (hongos), antibióticos y otros factores desencadenantes tales como las intolerancias alimentarias están relacionadas con una flora intestinal menos saludable. Suplementos probióticos pueden ser de ayuda para mejorar la flora intestinal (siempre bajo receta de un pediatra).

Suministro de leche sobreabundante / bajada de leche rápida - Si éste es el caso se suele manifestar alrededor de 3 semanas en adelante, sobre todo después de las 6 semanas. En este caso el bebé suele tomar mucha leche del inicio de la toma (baja en grasas) y se sacia pronto. Sin embargo, debido a que la leche no tiene mucha grasa el bebé tiene hambre pronto, amamanta de nuevo obteniendo mucha leche baja en grasas y se acaba estableciendo un “círculo vicioso”. El problema es que el cuerpo del bebé no tiene suficiente lactasa (enzima que digiere la lactosa, un azúcar de la leche) para digerir toda la lactosa que el bebé ha ingerido y esto le puede causar reflujo y vómitos.

Problemas de agarre - Si el bebé no está bien agarrado no es capaz de drenar el pecho con eficacia y acaba teniendo el problema mencionado en el apartado anterior.

Tomas espaciadas - Mientras que en muchos países, los bebés hacen tomas cortas y frecuentes (la manera óptima para un bebé humano) las madres occidentales suelen espaciar las tomas (porque esta es la forma que se nos aconseja). Mientras que algunos bebés se ajustan bien a este patrón, otros encuentran que su estómago no es capaz de digerir cantidades de leche tan grandes. Se cree que la razón de este problema puede deberse a la gran cantidad de calorías que ingiere la madre, que a su vez puede conducir a mayores volúmenes de leche. También se cree que el reflujo puede ser causado por las prácticas que se han adoptado recientemente como amamantar al bebé acostado o acostarlo en su cuna o cochecito inmediatamente después de una toma. En otras culturas los bebés suelen pasar mucho tiempo en brazos de sus madres o llevados en un portabebés mientras que los bebés occidentales pasan mucho tiempo sobre sus espaldas.

Problemas debido al parto - partos largos, cesáreas, partos muy rápidos, partos en posición posterior pueden causar problems. Se cree que algunos partos pueden causar compresión de los nervios relacionados con la digestión (en el cráneo del bebé).  Además si el diafragma se distorsiona, puede comprometer la capacidad del intestino para retener su contenido (reflujo). Algunas madres notan una gran mejoría en el reflujo o el cólico del bebé después de unas sesiones de terapia craneosacral.

Alergia o intolerancia a la proteína de la leche de vaca - El problema es que muchas veces ésto no se diagnostica porque las pruebas de alergia (basadas en la Inmunoglobulina Ig E) son negativas. Sin embargo, se cree que el bebé puede tener alergia a la proteína de la vaca (aunque la prueba resulte negativa). La solución sería suprimir los lácteos en la dieta de la madre (o cambiar a una leche artificial que no sea de vaca si el bebé no es amamantado por su madre). También hay que tener en cuenta que si el bebé tiene alergia o sensibilidad a la proteína de la leche de vaca también puede tener el mismo problema con la soja.

Prematuridad - Los bebés prematuros son más propensos al reflujo que un bebé a término debido a un desarrollo inmaduro y a un tono muscular reducido. Quizá sería de utilidad para estos bebés el darles tomas más cortas y más frecuentes.

Síntomas más comunes del reflujo

  • Irritabilidad y dolor, a veces grita repentinamente cuando está dormido. Llanto constante o repentino o síntomas tipo “cólicos”. Los bebés pueden ser inconsolables, sobre todo cuando se acuestan boca arriba.
  • Malos hábitos de sueño por lo general arqueando el cuello y la espalda durante o después de una toma.
  • Regurgitación excesiva de leche (cuando el bebé “echa” un poco de leche) o vómitos.
  • Eructos frecuentes o hipo frecuente.
  • Babeo excesivo o goteo de nariz continuado.
  • Problemas al tragar, náuseas y asfixia.
  • Infecciones frecuentes del oído o congestión de las sinusoides nasales.
  • Los bebés suelen tener muchos gases y les puede resultar muy difícil eructar después de las tomas, la falta de la expulsión de gases generalmente significa que el reflujo y los vómitos son peores.
  • Rechazan tomas o amamantan de forma frecuente para su consuelo.
  • Tos por la noche, los casos extremos de reflujo ácido pueden causar problemas de apnea del sueño y problemas respiratorios como el asma, bronquitis y neumonía (si se inhalan los contenidos del estómago).
  • El mal aliento – olor ácido.
  • Los pañales hueln muy mal, a menudo un olor rancio u olor ácido y pueden ser aguados. Las evacuaciones pueden ser muy frecuentes o los bebés pueden estar estreñidos.

Vómitos después de las tomas

El que un bebé “eche” un poco de leche después de la toma es bastante normal en la mayoría de los bebés. Estos bebés aumentan de peso, comen bien y no tienen otros síntomas pero aún esto puede afectar a los padres. A medida que el niño va creciendo el esfínter esofágico inferior se vuelve más competente por lo que los vómitos empiezan a disminuir y, finalmente, cesan. Sin embargo, algunos bebés acaban teniendo reflujo y el 60% de estos bebés con reflujo persistente pueden tener problemas de aumento de peso. Sin embargo, es un error muy popular pensar que todos los bebés y los niños con reflujo tienen bajo peso. Esto no es siempre el caso, algunos pueden comer con frecuencia y no todos están enfermos.

Muchos médicos te dirán los bebés superan el reflujo, una vez que se pueden sentar, o una vez que se pueden poner de pie. Sin embargo, algunos no solo no lo superan, sino que notablemente tendrán problemas de desarrollo, problemas con la dentición, enfermedades víricas y problemas con los sólidos. Si tienes alguna preocupación en relación a esto deberías consultar a tu pediatra.

Reflujo oculto

Algunos bebés con reflujo no vomitan en absoluto. Esto, en realidad, es más problemático porque los contenidos ácidos del estómago suben por la garganta y bajan de nuevo, causando doble dolor y doble daño en el estómago.

No existe una relación clara entre los síntomas y la severidad del reflujo. Si el niño presenta uno o más de los síntomas anteriores pero por lo demás es feliz y desarrolla (y crece) con normalidad puede que algunas modificaciones simples en el estilo de vida le hará la vida mejor hasta que lo superan – el 85% de los bebés superan esta enfermedad a los 18 meses de edad y el 95% en 2 años .

Tratamiento del reflujo

El pediatra puede recetarle a tu bebé medicamentos que ayudan el reflujo. También puede recomendar que suprimas comidas como los lácteos o el gluten.

Medidas sencillas para ayudar a tu hijo

  • La lactancia materna es definitivamente lo mejor para un bebé con reflujo porque es más hipoalergénica que la leche artificial y se digiere mucho más rapidamente que la leche artificial. También es ideal para el reflujo debido a sus propiedades antiácidas naturales. Haz tomas cortas y frecuentes, a demanda. Posiciona a tu bebé lo más derecho posible porque eso le ayudará.
  • Si estás amamantando, trata de eliminar los alimentos que pueden causar reflujo pero pero consulta con tu médico primero. Los alimentos que suelen causar el reflujo sulen ser los mismos que causan los cólicos: productos lácteos, cafeína, alimentos grasos, alimentos picantes y las frutas cítricas.
  • Si tu bebé está tomando leche artificial puede ser que necesites cambiar la leche. Si el bebé tiene una alergia a la leche o intolerancia a la lactosa puede ser que tengas que darle leche artificial que no contenga lactosa.
  • Haz eructar bien a tu bebé durante y después de cada toma y, si es necesario, entre tomas también.
  • Nunca acuestes a tu bebé en forma plana, levanta la cuna (por ejemplo con libros debajo de las patas) unos 30º y siempre puede ayudar el poner algo debajo de la cabeza cuando le cambias el pañal o lo vistes.
  • Los bebés se deben mantener en posición vertical siempre que sea posible. Un portabebés puede ser de gran ayuda. Los andadores pueden agravar el reflujo porque pueden presionar el estómago. Las prendas ajustadas pueden causar lo mismo por lo que es conveniente vestir al bebé con ropa holgada.
  • Chupar un chupete, puede aumentar la producción de saliva. La saliva es alcalina, lo que puede ayudar a neutralizar parte del ácido que pueda surgir (recuerda que si el bebé tiene menos de 6 semanas el chupete puede afectar la lactancia).
  • Evita largos períodos en las sillas para coches. Algunas de estas sillas hacen que los bebés estén más encorvados, ejerciendo una presión añadida en su barriga. Busca una silla para coche que permite que el bebé esté inclinado pero a la vez que sea bastante vertical.
  • Si tu bebé usa un biberón busca biberones que están diseñados para reducir la entrada del aire y reduce el cólico.

Para más información puedes visitar:

www.reflujoenninos.org

Manteniéndose al día: Reflujo y el bebé amamantado. Leaven. 39 (1). 2003

© Guía de Lactancia Materna. 2012